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lunes, 7 de abril de 2014

Poesía nostálgica


        
       Esta poesía surge de mis últimos recuerdos en mi pueblo, paseando por la Vía Verde del Guadalimar, donde disfruté de una tarde soleada unos días antes de que entrara la primavera y me viniera para Troyes (Francia).


Caminando por la Vía Verde del Guadalimar una tarde
con los rayos de sol de una primavera
que llegaba aún temprana y serena
vi un lagarto con una gran cola todo verde
como los nuevos brotes primaverales.
Salió corriendo raudo y veloz en cuanto me vio,
siguiendo mi camino en busca del río
a cuyos pies se divisan majestuosas y colosales
los vestigios de la ciudad ibero-romana de Cástulo,
mientras a mi paso lento y relajado saltaron
enormes y confiados conejos que cruzaron
ante mí pausados y sin disimulo,
pues todo el campo es su casa.
Y allá donde el caudaloso río discurre,
un jabalí enorme se puso a correr
en cuanto oyó crujir la hojarasca.

lunes, 29 de julio de 2013

Habas con Berenjenas

           Plato típico giennense, el cual gustaba sobremanera a mi padre, de hecho estando en su lecho de muerte en el hospital me pedía que lo trajese a casa para prepararle este plato que mi madre llama “habas de gachulé”, aunque también recibe el nombre de “habas mareás”, ya que ella no las hacía en casa porque no le gustaban cuando las hacía mi abuela.

INGREDIENTES:
>1/2 kilo de habas secas
>1 berenjena grande
>2 tomates maduros
>1 cebolla mediana
>sal
>aceite de oliva
>pimienta
>comino molido
>colorante alimenticio
>pimentón molido


PASOS A SEGUIR:

1. La noche de antes ponemos en remojo las habas secas.

2. Ponemos en una olla las habas y la berenjena troceada una vez quitada la piel, junto a una cucharada de sal sin pasarnos, para poder rectificar cuando procedamos a aliñarlas.

3. Dejamos cocer a fuego media una hora comprobando que no les falte el agua nunca y removiendo para que no se peguen.
Habas y berenjenas cociendo.
4. Rallamos los dos tomates medianos y una cebolla mediana y procedemos a freírlos en un poco de aceite de oliva.

5. Una vez que el tomate y la cebolla están pochados les agregamos una cucharadita de pimiento molido y removemos evitando que el pimiento molido se queme.
Sofrito de cebolla y tomate aderezado con pimentón molido.

6. Agregamos el sofrito a la olla y removemos, añadiendo la pimienta, el comino molido y el colorante alimenticio.

7. Rectificamos de sal si es necesario y dejamos cocer unos 15 minutos más.
Habas con berenjenas emplatadas.


 ¡¡¡BUEN PROVECHO!!!

Berenjenas en vinagrillo

            Plato típico de julio y agosto, pues es la época en que se crían las berenjenas pequeñas, ingrediente esencial para elaborar este suculento plato veraniego, con el fin de que éstas cuezan bien.

Este plato lo hacían mi abuela y mi tía Manuela que les daban un toque exquisito, pero esta receta es de mi prima hermana Kika.

INGREDIENTES:
>1 kilo de berenjenas pequeñas
>3 tomates maduros medianos
>1 pimiento rojo
>1 cebolla mediana
>1 cabeza de ajos
>hinojo
>3 o 4 guindillas pequeñas
>1 pastilla de caldo concentrado de carne
>colorante alimenticio
>comino en grano
>aceite de oliva
>vinagre
>sal

PASOS  A SEGUIR:

1. En primer lugar, cortarle un poco el rabo a las berenjenas y el pico de las hojas para dejar a la vista la carne de la berenjena y proceder a rajarlas un poco, con el fin de que cuezan bien y se impregnen de los sabores. Una vez hecho esto, las lavamos bien bajo el agua y las colocamos en una gran olla cubriendo las berenjenas con abundante agua.

Berenjenas pequeñas listas para cortarles el rabo y la punta.
 2. Añadimos a la olla, 3 tomates enteros habiéndoles quitado el corazón, un pimiento rojo partido por la mitad y libre de pepitas, una cebolla pelada y cortada en cuartos, una cabeza de ajos pelados, hinojo en rama partido (5 o 6 varillas de un palmo de largo), 3 ó 4 guindillas pequeñas o según el gusto, comino en grano, un chorreón de aceite, una pastilla de caldo concentrado y sal.

Hinojo fresco.

Pimiento rojo, tomates maduros, cebolla y ajos.
 3. Dejamos cocer todo a fuego medio durante al menos una hora y media o hasta que estén las berenjenas tiernas, lo cual comprobaremos pinchando éstas con la punta de un cuchillo.

4. Una vez comprobado que estén tiernas, retiramos del fuego y con cuidado de no quemarnos, sacamos las berenjenas y el hinojo en una fuente y apartamos el caldo y el resto de verduras de la olla (tomate, pimiento, cebolla, ajo, guindilla, comino...).

5. Echamos de nuevo las berenjenas a la olla y el hinojo y parte del caldo de cocción.

6. Por otro lado, desprendemos la piel de los tomates y el pimiento y agregamos junto a la cebolla, el ajo, los cominos y las guindillas para proceder a batirlo todo.

7. Une vez esté todo batido, lo agregamos a la olla, junto a un chorreón de vinagre y colorante alimenticio, probándolo por si hiciera falta rectificarlo de sal.

8. Dejamos cocer a fuego lento durante 30 minutos más y listo para servir.

Berenjenas emplatadas.

Berenjenas en su salsa de vinagrillo.

¡¡¡BUEN PROVECHO!!!

martes, 26 de febrero de 2013

Gastronomía de Cuaresma en Jaén

       


       He aquí un nuevo artículo del escritor Francisco Casas Delgado, autor de la obra "Don Picoco de los Cerros. Señor de los fogones, viajero incansable y anfitrión amable", aparecido en Diario Jaén el 21 de febrero, el cual os dejo para que sepáis un poco más de la gastronomía típica de la época de Cuaresma en las tierras del Santo Reino de Jaén.

GASTRONOMÍA DE CUARESMA EN JAÉN


        Podréis degustar los platos propios de la gastronomía del Alto Guadalquivir, con recetas tan saludables y tradicionales como los potajes de verduras y bacalao, las espinacas rehogadas



Cuando el invierno ya declina, los
excesos paganos del Carnaval
han de purgarse hasta la llegada del
equinoccio, ya que la tradición cristiana
dice que hay que prepararse
para celebrar la Pascua, fiesta original
del pueblo judío que coincide
con la primera luna llena de primavera.
Es costumbre de este tiempo
de cuaresma tomar platos en los
que no se incluye la carne, o sea alimentos
de vigilia. Caminando por
los pueblos y ciudades que rodean el
río Guadalquivir, aventura cultural y
gastronómica que mi buen amigo y
personaje mítico Don Picoco de los
Cerros recomienda muy encarecidamente
a todo aquel que quiere escucharle,
tendréis ocasión de encontrar
una cocina ancestral, sorprendente
por su calidad y variedad, en
la que esos platos de vigilia tienen
un lugar señero. Si os decidís a caminar
por estos pagos donde seréis
acogidos con la proverbial hospitalidad
de la gente sencilla, además de
disfrutar de la oferta de enclaves
históricos y obras de arte ibérico, romano,
árabe, renacentista, barroco,
y de las procesiones de Semana
Santa aquellos que gusten de ellas,
también podréis degustar los platos
propios de la gastronomía del Alto
Guadalquivir, con recetas tan saludables
y tradicionales como los potajes
de verduras y bacalao, las espinacas
rehogadas, el bacalao a la baezana,
los espárragos en vinagrillo,
las alcachofas con panecillos, la ensalada
de naranja y cebolleta que en
algunos lugares llaman gilimójili,
las patatas en ajillo, las chullas de
boquerones, las gachastortas con
habas tiernas, el rin-ran, amén de
otros más rotundos platos con carnes
variadas que bien merecen ser
citados aunque no se avengan del
todo con los usos cuaresmales de los
que hablamos en esta ocasión. No
he de terminar está ya larga aunque
no exhaustiva nómina de comidas
giennenses sin citar los excelentes y
variados postres y dulces que ayudan
a llevar la incómoda aunque no
necesaria abstinencia con el mayor
decoro y placer posible, pues en la
despensa de muchas casas encontraremos
algún que otro dulce preparado
según los usos culinarios
transmitidos de generación en generación
gracias al cariño, el trabajo y
el buen hacer de nuestras abuelas.
Como ejemplo, citaré las flores de
sartén, los huevos mole, los roscos
de vino o anís, los pestiños, los borrachuelos,
la leche frita, el arroz
con leche y castañas pilongas y un
largo etcétera de delicias que sería
grave error dejar de saborear a la
hora de los postres, a ser posible
bien acompañadas con una copita
de risol, ese licor de aguardiente y
café con hierbas maceradas tan propio
de la tradición de bodas y bautizos
en esta entrañable tierra del
Santo Reino que con tanto primor
conserva estas magníficas recetas
para procurar el buen sustento de
este pueblo y el mejor deleite de
aquellos que usando de su buen juicio
tienen el acuerdo de visitarlo.

sábado, 19 de enero de 2013

Jaén, gastronomía y realidad

         Aquí os dejo un artículo de Francisco Casas Delgado, aparecido en Diario Jaén el viernes 11 de enero de 2013, que versa sobre "Jaén, gastronomía y realidad", es decir, une el mundo literario con el mundo culinario y que mejor que este artículo para estrenar dicho blog, siendo autor de obras como las siguientes:

La cocina andaluza Guadalquivir  arriba. Charlas y recetas.

Don Picoco de los Cerros. Señor de los fogones, viajero incansable y anfitrión amable.

Don Picoco de los Cerros. Señor de los fogones, viajero incansable y anfitrión amable. 2ª Parte.



          Para hablar con propiedad de la gastronomía de Jaén hemos de referirnos en primer lugar al conjunto de platos típicos que se pueden encontrar en cualquiera de los pueblos y ciudades de la variada geografía de la provincia, y si le ponemos mucha afición y trabajo quizás lograremos completar una sabrosa e inacabable relación, a la que luego hemos de sumar el sinfín de ritos relacionados con la comida, actos en los que se toma tal o cual guiso concreto, ocasiones singulares en las que una persona determinada cocina para el grupo, fiestas en las que se ensalza y elabora un producto determinado, tradiciones diversas, romerías, matanzas, cacerías, butifueras, en definitiva, todos y cada uno de los mejores momentos que conforman la manera de vivir y entender las relaciones en torno a los fogones y la mesa, lo que en ella se sirve y la forma de consumirlo. Con todo este bagaje y agregando con generosidad y mucho mimo, el zumo de las aceitunas, podremos hacernos una idea aproximada de esta cultura culinaria que compartimos todos los que somos de Jaén, capital y pueblos, y digo bien, Jaén y sus pueblos porque cuando nos encontramos lejos y nos preguntan por nuestro origen decimos con cierto orgullo, precisando para que quede muy claro,  “yo soy de Jaén capital” y quizás se nos contesta con sencillez no exenta de una pizca de sorna  “pues yo soy de Jaén pueblo”, que así es como somos y nos sentimos los que llevamos por el mundo el honor de haber nacido aquí y la nostalgia de esta hermosa y noble tierra. Pues bien, Jaén tiene un símbolo universal por el que es conocido allende las fronteras, que es el aceite de oliva, y este es uno de los ingredientes fundamentales de la comida y sobre todo de la vida de toda la provincia, porque si en verdad hay un signo de identidad que define el paisaje, el trabajo, la economía, el pasado, el presente y el futuro, algo ligado de forma indisoluble al alma de este pueblo es el olivo. Esta relación tan profunda tiene sus raíces en la noche de los tiempos y es mágica porque se basa en la comunión entre el hombre y su alimento, en este caso el aceite que le permite satisfacer el primer instinto que es el de la supervivencia. Una vez aceptado que el aceite de oliva define lo giennense hemos de decir además que el trabajo que proporciona el olivar es el principal motor de la economía de la provincia y que el bienestar de todos depende de él. Por desgracia, la campaña de hogaño es muy escasa en producción y en jornales con lo que se esperan tiempos más que difíciles. Estamos hablando de una auténtica ruina y aunque somos un pueblo que sabe vivir de forma austera y que acepta bastante el sacrificio cuando es necesario apretarse el cinturón, va a ser más que imprescindible encontrar la fórmula para dar una solución racional a la falta de trabajo en el campo.