Mostrando entradas con la etiqueta Don Picoco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Don Picoco. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de marzo de 2013

Biographie de Francisco Casas Delgado

           Os dejo una composición en francés que hice para la Escuela Oficial de Idiomas sobre un personaje famoso que conociera y yo elegí al escritor Francisco Casas Delgado, y si existe algo erróneo, me gustaría que el propio autor me dijera en que he errado.

           El texto en cuestión es el siguiente:


Biographie de Francisco Casas Delgado


D'abord pour élaborer cette biographie j'ai utilisé des sources variées: Les livres publiés par le propre écrivain et mes propres souvenirs, parce que l'écrivain est mon cousin.

Actuellement il est à la retraite. C’est pour cela qu’il a beaucoup de temps pour créer de nouvelles oeuvres littéraires. Il est devenu célèbre quand il a édité son oeuvre “8 de janvier”, puisqu’elle a suscité une grande polémique dans mon village.

Ma mère dit que mon grand-père disait qu’il était un enfant très futé et il deviendrait quelque chose dans la vie et on a été de cette manière.

Son enfance s’est écoulé dans mon village où il a connu la vie et le travail dans la campagne de toute ma famille. Il a exprimé cela dans ses oeuvres et j’ai pu connaître beaucoup de détails de la vie de mon grand-père que je ne connaisais pas. Cependant son adolescence s’est déroulé à Úbeda, la ville où il a étudié l’ancien cycle d’études secondaires en Espagne. Dans ce lieu il a commencé son goût pour la littérature parce qu’il a eu un professeur dans ce lycée mariste qui a marqué sa vie pour toujours. Finalement ses études à Madrid pendant les derniéres années de la dictadure termineraient de former son style littéraire.

Dans son dernière livre, “Don Picoco de los Cerros”, Francisco Casas Delgado a ressuscité à Sancho Panza, le fidèle écuyer de Don Quijote a fin d’être le compagnon de voyages de Don Picoco.

martes, 26 de febrero de 2013

Gastronomía de Cuaresma en Jaén

       


       He aquí un nuevo artículo del escritor Francisco Casas Delgado, autor de la obra "Don Picoco de los Cerros. Señor de los fogones, viajero incansable y anfitrión amable", aparecido en Diario Jaén el 21 de febrero, el cual os dejo para que sepáis un poco más de la gastronomía típica de la época de Cuaresma en las tierras del Santo Reino de Jaén.

GASTRONOMÍA DE CUARESMA EN JAÉN


        Podréis degustar los platos propios de la gastronomía del Alto Guadalquivir, con recetas tan saludables y tradicionales como los potajes de verduras y bacalao, las espinacas rehogadas



Cuando el invierno ya declina, los
excesos paganos del Carnaval
han de purgarse hasta la llegada del
equinoccio, ya que la tradición cristiana
dice que hay que prepararse
para celebrar la Pascua, fiesta original
del pueblo judío que coincide
con la primera luna llena de primavera.
Es costumbre de este tiempo
de cuaresma tomar platos en los
que no se incluye la carne, o sea alimentos
de vigilia. Caminando por
los pueblos y ciudades que rodean el
río Guadalquivir, aventura cultural y
gastronómica que mi buen amigo y
personaje mítico Don Picoco de los
Cerros recomienda muy encarecidamente
a todo aquel que quiere escucharle,
tendréis ocasión de encontrar
una cocina ancestral, sorprendente
por su calidad y variedad, en
la que esos platos de vigilia tienen
un lugar señero. Si os decidís a caminar
por estos pagos donde seréis
acogidos con la proverbial hospitalidad
de la gente sencilla, además de
disfrutar de la oferta de enclaves
históricos y obras de arte ibérico, romano,
árabe, renacentista, barroco,
y de las procesiones de Semana
Santa aquellos que gusten de ellas,
también podréis degustar los platos
propios de la gastronomía del Alto
Guadalquivir, con recetas tan saludables
y tradicionales como los potajes
de verduras y bacalao, las espinacas
rehogadas, el bacalao a la baezana,
los espárragos en vinagrillo,
las alcachofas con panecillos, la ensalada
de naranja y cebolleta que en
algunos lugares llaman gilimójili,
las patatas en ajillo, las chullas de
boquerones, las gachastortas con
habas tiernas, el rin-ran, amén de
otros más rotundos platos con carnes
variadas que bien merecen ser
citados aunque no se avengan del
todo con los usos cuaresmales de los
que hablamos en esta ocasión. No
he de terminar está ya larga aunque
no exhaustiva nómina de comidas
giennenses sin citar los excelentes y
variados postres y dulces que ayudan
a llevar la incómoda aunque no
necesaria abstinencia con el mayor
decoro y placer posible, pues en la
despensa de muchas casas encontraremos
algún que otro dulce preparado
según los usos culinarios
transmitidos de generación en generación
gracias al cariño, el trabajo y
el buen hacer de nuestras abuelas.
Como ejemplo, citaré las flores de
sartén, los huevos mole, los roscos
de vino o anís, los pestiños, los borrachuelos,
la leche frita, el arroz
con leche y castañas pilongas y un
largo etcétera de delicias que sería
grave error dejar de saborear a la
hora de los postres, a ser posible
bien acompañadas con una copita
de risol, ese licor de aguardiente y
café con hierbas maceradas tan propio
de la tradición de bodas y bautizos
en esta entrañable tierra del
Santo Reino que con tanto primor
conserva estas magníficas recetas
para procurar el buen sustento de
este pueblo y el mejor deleite de
aquellos que usando de su buen juicio
tienen el acuerdo de visitarlo.

sábado, 19 de enero de 2013

Jaén, gastronomía y realidad

         Aquí os dejo un artículo de Francisco Casas Delgado, aparecido en Diario Jaén el viernes 11 de enero de 2013, que versa sobre "Jaén, gastronomía y realidad", es decir, une el mundo literario con el mundo culinario y que mejor que este artículo para estrenar dicho blog, siendo autor de obras como las siguientes:

La cocina andaluza Guadalquivir  arriba. Charlas y recetas.

Don Picoco de los Cerros. Señor de los fogones, viajero incansable y anfitrión amable.

Don Picoco de los Cerros. Señor de los fogones, viajero incansable y anfitrión amable. 2ª Parte.



          Para hablar con propiedad de la gastronomía de Jaén hemos de referirnos en primer lugar al conjunto de platos típicos que se pueden encontrar en cualquiera de los pueblos y ciudades de la variada geografía de la provincia, y si le ponemos mucha afición y trabajo quizás lograremos completar una sabrosa e inacabable relación, a la que luego hemos de sumar el sinfín de ritos relacionados con la comida, actos en los que se toma tal o cual guiso concreto, ocasiones singulares en las que una persona determinada cocina para el grupo, fiestas en las que se ensalza y elabora un producto determinado, tradiciones diversas, romerías, matanzas, cacerías, butifueras, en definitiva, todos y cada uno de los mejores momentos que conforman la manera de vivir y entender las relaciones en torno a los fogones y la mesa, lo que en ella se sirve y la forma de consumirlo. Con todo este bagaje y agregando con generosidad y mucho mimo, el zumo de las aceitunas, podremos hacernos una idea aproximada de esta cultura culinaria que compartimos todos los que somos de Jaén, capital y pueblos, y digo bien, Jaén y sus pueblos porque cuando nos encontramos lejos y nos preguntan por nuestro origen decimos con cierto orgullo, precisando para que quede muy claro,  “yo soy de Jaén capital” y quizás se nos contesta con sencillez no exenta de una pizca de sorna  “pues yo soy de Jaén pueblo”, que así es como somos y nos sentimos los que llevamos por el mundo el honor de haber nacido aquí y la nostalgia de esta hermosa y noble tierra. Pues bien, Jaén tiene un símbolo universal por el que es conocido allende las fronteras, que es el aceite de oliva, y este es uno de los ingredientes fundamentales de la comida y sobre todo de la vida de toda la provincia, porque si en verdad hay un signo de identidad que define el paisaje, el trabajo, la economía, el pasado, el presente y el futuro, algo ligado de forma indisoluble al alma de este pueblo es el olivo. Esta relación tan profunda tiene sus raíces en la noche de los tiempos y es mágica porque se basa en la comunión entre el hombre y su alimento, en este caso el aceite que le permite satisfacer el primer instinto que es el de la supervivencia. Una vez aceptado que el aceite de oliva define lo giennense hemos de decir además que el trabajo que proporciona el olivar es el principal motor de la economía de la provincia y que el bienestar de todos depende de él. Por desgracia, la campaña de hogaño es muy escasa en producción y en jornales con lo que se esperan tiempos más que difíciles. Estamos hablando de una auténtica ruina y aunque somos un pueblo que sabe vivir de forma austera y que acepta bastante el sacrificio cuando es necesario apretarse el cinturón, va a ser más que imprescindible encontrar la fórmula para dar una solución racional a la falta de trabajo en el campo.