sábado, 19 de enero de 2019

Carlota Remfry, acercamiento a una ilustre linarense.


             El pasado octubre de 2018 participé en el X Congreso Virtual de Historia de las Mujeres con una comunicación sobre esta insigne linarense.


CARLOTA REMFRY: SEMBLANZA BIOGRÁFICA. 

Doña Carlota Remfry vivió entre las Plazas del Gallo y de las Siete esquinas donde su padre, un famoso ingeniero de minas fijó su residencia en una casa de la calle Ayala. 

Carlota Remfry se define a sí misma durante una entrevista que le hizo su amigo el cronista Alfredo Cazabán y que fue publicada en la revista Lope de Sosa en 1919, diciendo lo siguiente: 

“Mis venas son de plomo y por ellas corren letras y cuentos. Nací en plena ebullición minera, en Linares, donde los extranjeros ostentábamos la élite y el resto sobrevivía trabajando en la mina, con la muerte pisándole los talones. Era una ciudad bulliciosa, en plena expansión. Amé la tierra que me vio nacer, enamorarme, imaginar, ayudar, morir...”. 

Carlota nació en Linares el 9 de septiembre de 1869, pasando sus primeros años de vida en la calle Ayala número 18, pero al fallecer su padre en 1892, la familia se trasladó a otra de las calles que fueron residencia habitual de los británicos linarenses, la calle Doctor, en su número 7, donde residió hasta 1898, fecha en la que contrajo matrimonio con un joven ingeniero de minas, también súbdito británico, llamado Thomas Kidd. El matrimonio estableció su residencia en la calle Álamos número 28, que sería su domicilio hasta el resto de su vida. 

Hija de Charles Remfry, un ingeniero británico, y la alemana, Fanny Koesler, Charlotte Elizabeth Frederica, fue la cuarta de seis hermanos: Fanny, Guillermina, Marie Rose, Carlota, Luisa y Carlos. Como toda su familia, profesó el protestantismo con gran fe. Junto a otros apellidos extranjeros que llegaron a la ciudad para dirigir las compañías mineras, los Remfry se movían en círculos privilegiados. Mientras muchos niños de su edad crecían entre el hambre, el plomo y la orfandad, Carlota, que además de hablar inglés, alemán y un perfecto castellano, aprendía francés, matemáticas y otras materias. 

Cuando Carlota se casó con el joven ingeniero Thomas Kidd eligieron un casa de la calle Álamos, con un bello jardín lleno de jazmines, rosas y enredaderas. Allí, en su rincón floral, Carlota comenzó a traducir diversas obras, incluso Nuestro Padre San Daniel de Gabriel Miró. 

Carlota, amante de las flores, presumía diciendo que en su jardín florecían a un tiempo jazmines, rosas, claveles, violetas y campanillas sin que en ninguna estación del año quedara desamparado y yermo. 

Colaboradora incansable con revistas literarias y emprendedora, contactaba con editores sin dudarlo para ofrecerles la traducción o publicación de obras literarias, tanto del castellano al inglés o viceversa, del inglés al francés… 

Y así pasaron los años entre traducciones y obras propias, que al contrario de lo que pudiera parecer, no veían la luz, pues en su humildad Carlota no quería hacer sombra a su esposo. 

Alfredo Cazabán en el número 76 de la revista Don Lope de Sosa habla así de Carlota Remfry: “Tienen los caballeros españoles por norma de su hidalguía rendir siempre homenaje a las damas y tienen también, como título de honor, enaltecer cuanto es tesoro de nuestras letras. Don Lope de Sosa, fiel a su caballerosidad y a sus hidalgos tiempos de español vivir, cumple hay noblemente aquellos dos deberes, con la pleitesía de su admiración, a una señora en la que se unen la virtud, la belleza y el talento; señora que habiendo nacido en la provincia de Jaén, hace en ella y desde ella, una labor culta, de extraordinaria intensidad, aun cuando una respetable pero exagerada modestia, trata de ocultarla. Aludimos a Doña Carlota Remfry de Kidd, en Linares residente”. 

En 1940 sufrió el asalto de un grupo de falangistas que la agredieron en la iglesia evangélica de la calle Cambroneras de Linares, pero fue salvada por dos jóvenes. 

Sin lugar a dudas, como decía Alfredo Cazabán: “...la provincia de Jaén se honra de tener entre sus hijas ilustres a esta brillante escritora linarense...” Y cuando Cazabán le preguntaba por su obra e historia ella respondía con rubor “¡...oh, no… yo soy como las naciones felices, no tengo historia…!” 

El 20 de enero de 1957, con 87 años de edad, falleció Carlota Remfry de Kidd, siendo una de las últimas personas de ascendencia británica enterrada en el cementerio británico de Linares. 

El primer anglosajón que fue enterrado en el cementerio inglés de Linares fue George Remfry en 1855, fecha en la que se estimó conveniente emplazar dicho cementerio local a las afueras del casco urbano. 

Todo apunta a que fuese hermano de Charles Remfry, siendo también hijo de William Remfry, oriundo de Cornualles, al igual que su descendencia más inmediata. 

Fue inhumada el día 21 de enero de 1957 en dicho cementerio, leyéndose el siguiente epitafio en la lápida de su sepulcro: 



   
                               SACRED 
                                                   TO THE MEMORY OF 
                                    CHARLOTTE ELIZABETH FREDERICA KIDD    
                                            WHO DIED JANUARY 21 1957 
                                                               AGE 87 
                                                    THY WILL BE DONE 


Se trata de una piedra arenisca rematada en curvatura semicircular, cuya transcripción es la siguiente: Consagrado a la memoria de Charlotte Elizabeth Frederica Kidd que murió el 21 de enero de 1957 a los  87 años. Hágase tu voluntad. 

Palabras de Rafael Cansinos Assens sobre Carlota Remfry en el prólogo del libro “Linarejos y otros cuentos”: 

“...Esa identidad y ese candor son, sencillamente, el reflejo del alma de su autora: Carlota Remfry de Kidd, una mujer excepcional, refinada e ingenua al mismo tiempo, de una grandeza  que se ignora a sí misma, con unas alas grandes para volar por todos los ámbitos de la Fama, y que, por amor al hombre afortunado que fue su esposo y a ese Linares que la vio nacer, ha dejado transcurrir su vida sin ambiciones, contenta en el comedido bienestar de su hogar provinciano, en su casita, con un jardín andaluz, lleno de rosas, jazmines y enredaderas, cuya fragancia perfuma las páginas que escribe, al lado de un marido amantísimo y sintiéndose rodeada de la general simpatía de todas las clases sociales… 

..Carlota Remfry de Kidd, la mujer sin hijos, se hizo una madrecita, o una madraza, para todos los huérfanos de afecto y amparo… 

...En Linares, todos saben hasta qué extremo es grande y sensible el corazón de Carlota. Del modo con que ella y su esposo trataron siempre a las personas de su dependencia da fe el hecho, hoy rarísimo, de que sus criadas entraban mocitas en la casa y sólo la dejaban para casarse, conservando luego relaciones de voluntaria servicialidad con su antigua señora, y hubo alguna que envejeció en la casa a la par que sus amos... 

...Carlota en Linares fue siempre un hada buena. La estimación, el respeto, la gratitud hacia ella y su esposo, es allí un culto que los padres transmiten a los hijos, y éstos a los nietos. Sus rubios cabellos han plateado en la atmósfera de amor de varias generaciones.… 


...Hay en el volumen cuentos, como el que le da título y otros análogos, cuyos argumentos se los sugirió a la autora la trágica vida del bajo pueblo andaluz, minado por el alcoholismo, el matonismo y la incultura, que recuerdan los más fuertes cuadros de miseria tratados por escritores españoles, como Salvador Rueda, Adolfo Luna y otros, en que el dolor y la pobreza aparecen dorados y embellecidos por ese colorismo que el sol infunde a sus plantas”. 



LA OBRA LITERARIA DE CARLOTA REMFRY. 

En cuanto a su obra literaria, no menos importante que la de traducción, es continua y abarca la literatura y los estudios sociales. 

La literatura, en el cuento, hecho con exquisito arte; lo estudios sociales, orientados hacia la obra de expansión cultural de la mujer y la de aplicación de sus actividades inteligentes en todas las manifestaciones progresivas. Su trabajo, es más de revista doctrinal que de periódico de propaganda diario. 

En el Mundo Latino y Los Quijotes era frecuente ver su firma. Masa Revueltala Voz de la Mujer y la revista Cervantes de Madrid; La Alhambra de Granada; Grecia de Sevilla y otras publicaciones españolas, solicitan e insertan artículos suyos, artículos de un gran valor espiritual con la delicada sutileza de sus pensamientos. 

Sus estudios en cuanto a la literatura universal, antigua y moderna, la ha hecho una verdadera autoridad. 

Carlota Remfry tiene un prestigio literario, que si en España es valioso, traspasando las fronteras es en Academias y centros de cultura europea, reconocido y consagrado como merecido premio al talento. 

Entre 1915 y 1921 desarrolló Carlota  su fase de mayor producción literaria propia, gracias a la cual fue destacada por la crítica como una de las pocas escritoras españolas del momento. 

En 1916, en plena I Guerra Mundial, ocurrió un suceso que le afectó profundamente y le llevó a publicar su primer libro: El Mayor Amor, donde narra como Ms. Cavell, una enfermera británica, residente en Bélgica, había ayudado a soldados ingleses a abandonar Bélgica para evitar que fueran apresados. Por ello fue detenida y acusada de espionaje, y pese a los esfuerzos diplomáticos de numerosos países, los alemanes no accedieron a su indulto y la fusilaron. 

Quizás la obra con más raigambre en tierras linarenses es Linarejos y otros cuentos que fue prologada por don Rafael Cansinos Assens, donde dice: “Acaso la gente de Linares no sepa bien lo que vale Carlota. Quizá ignore que es una gran escritora, que de haberse movido en otro ambiente, o tenido ambiciones, sería también una escritora famosa”. 

Esta obra vio la luz en 1950, publicada por la editorial Ínsula. El libro es, sin duda, un homenaje a su difunto marido y también una prueba del cariño que siempre sintió por su tierra, Linares. 

La obra incluye una selección de sus relatos, muchos de ellos procedentes de publicaciones anteriores en revistas literarias entre los que se cuentan los siguientes: Linarejos, Dios es bueno, Luz y azul, A ras de tierra, La mensajera, Princesita lindos ojos, La cruz del mar, El pucherillo de leche, Un milagro del crepúsculo, El estilete afilado y El “home nego”. 

De la publicación de este libro se hizo eco el Diario ABC el 24 de noviembre de 1950 destacando algunos de sus relatos. 

Este libro fue prologado de manera magistral por una de las personas que mejor conocía a Carlota, Rafael Cansinos Assens, quien la comparaba con Fernán Caballero, destacando dos aspectos de su personalidad: primero, su calidad humana. Segundo, su modestia y humildad. 

En el primer cuento de este libro “Linarejos” Carlota Remfry hace una bella descripción de su Linares natal que no  deja a nadie indiferente: 

“...tornando los ojos a la fachada a la ermita desde la cual la esculpida imagen de la Virgen de Linarejos  ha mirado pasar generaciones enteras de mineros que buscaban el plomo y la plata en las peligrosas entrañas negras de la tierra. Desde allí también, entronizada sobre el atrio, ella ha contemplado las muchedumbres reunirse, cada primavera y renovarse, para festejarla en su placeta, circuida de álamos y acacias, y hacerse de sus estadales en la ventanita de antiguo herraje, abierta en el costado de la ermita. 

Porque a esos lejanos días -cuando Linares se hallaba en el apogeo de su riqueza, y dicen que el oro circulaba con más frecuencia que después la plata, y eran desconocidos en el distrito los tranvías y teléfonos, la maquinaria eléctrica y los cables aéreos, las lavas mecánicas y la utilidad del aire comprimido...”. 



CARLOTA REMFRY: TRADUCTORA. 

Carlota Remfry no sólo fue autora, sino también traductora, siendo la traducción el esfuerzo mental más difícil. 

Carlota dominaba como se ha dicho varios idiomas, por lo tanto, podía afrontar cualquier reto en el ámbito de la traducción y, a la vista de los comentarios que realizaron quienes leyeron sus obras, alcanzó una calidad y brillantez fuera de toda duda. Incluso, su competencia y capacidad como escritora y poeta proporcionaba un sello propio a las obras que traducía. 

Entre las obras traducidas por Doña Carlota Remfry figuran por muy notables: 

>Marie Claire, novela de Marguerite Audoux, traducida y publicada en castellano en 1911. 

>The vagrant de Collette Willey, una traducción del francés al inglés, editada por Eveleigli Nash. 

>Los ojos que se abren, novela escrita por el novelista y abogado francés Henri Bordeaux, que publicó en español. 

Ha traducido asimismo, del inglés importantes estudios históricos, entre ellos: Las armas de los iberos y el folleto Joyas iberromanas (halladas en Mogón, provincia de Jaén), excelentes trabajos de investigación, ambas del sabio académico Mr. Horace Sandars. 

En 1913 Carlota Remfry de Kidd hizo para la universidad de Oxford la versión castellana de The weapons of the Iberiansvertida al castellano como Las armas de los iberos, escrita por Horace Sandars, correspondiente de la Real Academia de la Historia, memoria presentada por el autor en The Society of Antiquaries of London en febrero de 1913. 

La obra traducida se halla en el fondo bibliográfico del Instituto de Estudios Giennenses, mecanografiada a una sola cara y a la que se han añadido mapas, planos  y láminas. 
  






En el número 95 de la revista Lope de Sosa, publicado en noviembre de 1920, Año VIII, el académico honorario Horace Sandars hace un estudio vertido al castellano por Carlota Remfry de Kidd titulado Estampillas de alfareros procedentes de Cerro Muriano (Córdoba), ayudando Carlota Remfry a divulgar la cultura en tierras andaluzas a través de sus traducciones. 

Además, tradujo una obra en francés de Horace Sandars, titulada Notes sur un dépot de monnaies romaines découvert en Espagne (province de Jaen). 

Carlota se convirtió en la editora de casi todos los trabajos de Sandars, ya fuesen en inglés, francés o español. De hecho, el historiador Ayarzagüena (2000) señaló que “...el investigador y defensor del patrimonio arqueológico y minero andaluz, Horace Sandars, no debería escribir muy bien en español pues todos sus trabajos fueron traducidos o editados por Remfry...”. 

Las relaciones de Carlota con la familia Sandars no terminaron con la traducción de los trabajos de arqueología. Posteriormente, editó el libro de cuentos infantiles de Inés SandarsEl buen trato a los animales domésticos, donde Carlota realiza una aportación literaria propia, incluyendo tres cuentos. Y es que el cuento fue, sin duda, uno de sus géneros literarios preferidos y en el que su inspiración fue más notable y enriquecedora. 

En 1922 afrontó un nuevo reto, pues contactó con Waldemar Bonsels para acordar la traducción de Maya, the adventures of a little bee: a story for youg peopleBonsels alcanzó la fama gracias a esta obra en la que se dota a las criaturas de la naturaleza de los aspectos más agradables de la inteligencia y las emociones humanas. 

Carlota adquirió los derechos para la edición en lengua inglesa de este libro infantil (Macdonald y Barbera, 2009), de gran éxito, y del que se publicaría una segunda edición en 1946. Esta traducción quizá haya sido su obra con mayor difusión  en el ámbito internacional, pues el personaje de la Abeja Maya se convirtió en uno de los títulos preferidos por los niños; desde entonces ha tenido gran repercusión en diferentes medios. 

Casi de manera simultánea, en 1925, Carlota envió al afamado escritor alicantino Gabriel Miró una carta en la que se ofrece para editar y traducir algunas de sus obras al inglés. Tras un tiempo de negociación, Miró le mandó el manuscrito de Nuestro Padre San Daniel, una traducción, como la mayoría de las obras de Miró, que resultaba especialmente compleja. El resultado fue muy brillante y contribuyó al prestigio en el ámbito internacional de Miró, quien se mostró plenamente satisfecho por el trabajo. 



CARLOTA: EMPRENDEDORA. 

Carlota no sólo se limitaba a recibir encargos de traducción, sino que ella misma buscaba los autores, les compraba los derechos de las obras que traducía para su edición, les anticipaba los beneficios, promovía entre editoriales la publicación de las obras que gestionaba y se ocupaba de su difusión en los medios de comunicación. 



CARLOTA REMFRY: ALTRUISTA. 

En la página web del Diario Ideal el lunes 17 de agosto de 2009 en el artículo Carlota Remfry, dedicada a la enseñanza de los hijos de los trabajadores se recogen las siguientes palabras sobre esta mujer tan sensible y nada ajena al dolor de las personas que lo rodean: 

“Mientras los hombres de las familias dirigían las compañías mineras en Linares, las mujeres ejercían un papel activo en la sociedad linarense. Dedicadas a ofrecer testimonios de fe y actos benéficos, gran parte de su tiempo lo destinaban estas mujeres a enseñar altruístamente a los hijos de los trabajadores a leer y escribir, así como a estudiar la Biblia, pero también música y materias varias como matemáticas. 

Compartiendo las labores de enseñanza con Carlota Remfry, enseñaban a los más pequeños Mary Ethel Hasselden, Jane Chilcot y las hermanas Chesterman. 

Si algo caracterizó a Carlota Remfry fue su inmensa bondad. De hecho editó el libro El Mayor Amor al precio de una peseta y su recaudación fue donada a Cruz Roja Internacional. 

Su bondad se puede apreciar también en la correspondencia que mantuvo con Carrol Holberton, último vicecónsul británico en Linares, quién frecuentemente le requería para que efectuase donaciones a diversas causas que ella generosamente atendía, como se desprende de la carta que dirigió el señor Holberton a Carlota Remfry el 31 de octubre de 1947 y que se halla custodiada en el archivo de la familia Laidler. 

Cansinos comentaba en sus memorias que, tras publicar su novela corta El pobre baby, que narraba las miserias de un niño huérfano, Carlota le escribió conmovida en 1915, ofreciéndole ayuda para ese “pobre baby”. 

Otra historia que nos permite apreciar la generosidad de Carlota, la recoge Cansinos en sus memorias. Así, En el año 1917 falleció el escritor Ramón Godoy y el diario El Liberal, en el que había trabajado, abrió una colecta para su viuda e hijo. Carlota siempre socorría cualquier situación desfavorecida de otros escritores, llamándola el hada buena de los escritores. 

Con frecuencia Carlota enviaba, a través de Cansinos, donativos para sus colegas escritores que atravesaban una mala racha. 


RELACIÓN DE CARLOTA REMFRY CON OTROS ERUDITOS DE SU ÉPOCA. 

Carlota Remfry entró en el ambiente literario de su época de la mano del poeta, novelista, ensayista y crítico literario don Rafael Cansinos Assens. De hecho, su amistad con él le llevó a tratar con otros escritores. 

Carlota se fue introduciendo en los círculos literarios y se convirtió en una escritora asidua vinculada al movimiento denominado ultraísta. Durante este periodo de su vida desarrolló su labor literaria más intensa, dando un cierto descanso a sus traducciones. Sus trabajos fueron publicados  en distintas revistas, como La Alhambra, Grecia, Cervantes, Cosmópolis o Los Quijotes. En ellas compartió páginas con grandes autores como Lorca, Rogelio Buendía, Guillermo Torre, Vicente Huidobro o el paisano Rafael Cruz Rueda. 

A su paso por la revista La Alhambra trabó cordiales relaciones con otros colaboradores como Alfredo Cazabán y con el director Francisco de P. Valladar. 

La amistad de Carlota Remfry con Clemencia Miró, la hija del escritor alicantino Gabriel Miró, le sirvió para conocer otros escritores contemporáneos, como Carmen Conde y Antonio Oliver, que estuvo destinado en Jaén durante la Guerra Civil. 

Correspondencia con Clemencia Miró Maignon: 

Clemencia Miró es hija del escritor español Gabriel Miró Ferrer, encuadrado habitualmente en la llamada generación del 14 o el novecentismo, considerado por Jorge Guillén, “el único poeta que no quiso serlo”. 

Ella fue la única poetisa y escritora que no quiso publicar su obra, pese a su abundante producción. 

De hecho, mantuvo correspondencia con doña Carlota Remfry de Kidd, siendo sus cartas emocionadas tanto de una parte como de otra, utilizando una delicada prosa poética. A continuación se transcribe parte de una de esas cartas que Carlota Remfry dirigió a Clemencia, ya que la señora Remfry llevó a cabo la traducción al inglés de parte de las obras de su amado padre, Gabriel Miró. 

De esta forma, Carlota Remfry escribe a Clemencia Miró lo siguiente: 

“...Aún perdura en mí el encanto de verter a mi lengua inglesa las palabras de Miró en NUESTRO PADRE DANIEL, EL OBISPO LEPROSO y EL ABUELO DEL REY. Esas páginas suyas, irradiadas por una singular y preclara belleza, están llenas de una poesía tan honda como apasionada. Vibran maravillosamente de amor por la madre tierra torrada de sol, envuelta en un manto palpitante y recamado de luz, de colores, de estrellas y aromas y esas cálidas savias vitales que cuajan y brotan en capullo y follaje, en fruto y flor. Y reflejan toda la inquietud misteriosa de las aguas verdinegras; la cantarina claridad de fuentes centelleantes o tranquilas y escondidas, que brindan frescura al sediento; y las profundidades de esas a otras aguas azules como los celajes limpios, y como lo fueron sus mismos ojos de soñador vidente. 

Y si la tierra fructífera y ardiente arranca de su corazón frases tan justas, tan exactas e impregnadas de vida que se hacen insustituibles e inmarcesibles al describir o calcar aquello que sus ojos miran y descubren a su alrededor, ¿cuánto más no conmueve en su prosa-poesía la completa y delicada comprensión del corazón humano con todo su lastre de ansias y pasiones? Cada corazón es, para Miró, cual libro abierto cuyos secretos no existen para él, por humilde o complejo, soberbio o cobarde, santo o cruel que fuese. 

Creo que no ven bien los críticos que sólo vislumbran en las creaciones de Miró figuras apáticas, fracasadas, llevadas a la deriva y sólo alerta para deponer su propia voluntad (como chisme que estorba), en otra cualquiera que fuese un poco más robusta que la suya propia. ¿Dónde dejaríamos, entonces, la sinceridad, la espiritual energía oportuna y cristiana de un Don Magín? Y ¿cómo tachar de <<abúlica>> y sin vida propia a una doña Elvira, o definir de apática la sencilla y vidente fe de Paulina al volverse, confiada, hacia el amor silenciado que una vez le brindó amparo en graves apuros? Y, ¿pueden juzgarse <<fracasados>> los corazones que desfilan en FIGURAS DE LA PASIÓN, aun caminando hacia la tragedia última? Cada una de sus <<almas>> está dotada por Miró de impulsos que obedecen y actividades que acaban por forjarles el historial de sus vidas. 

<<Decir las cosas por insinuación>> como Miró afirma, es la suerte de contar, es arte fino y sutilísimo a más de muy difícil. Para hacerlo emplea Miró la justeza de la palabra clara, como el artista utiliza sus pinceles y los colores de su papeleta. Así, las <<Insinuaciones>> de su pluma mágica suplen a sombras y contrastes con que el artista logra dar forma a su idea, sin que podamos afirmar que es este trazo o aquel otro el que presta sello de inspiración a la obra terminada. No es posible suprimir una frase de Miró sin menoscabo del relato íntegro. 

Tampoco encuentro acertados a los críticos que insisten en que la labor de Miró es tan <<minuciosa>> que es difícil comprender cómo no aburre su lectura; ni cuando califican a su palabra lúcida de <<prosa densa y trabajada>>, que, por fuerza, había de sofocar la lumbre de los chispeantes horizontes que describe. Además, dejaría de mojar los puntos de su pluma en la sangre viva de esa humanidad que crea ante nuestros ojos. Con <<prosa densa y trabajada>> no habría lugar a esos dardos de ironía alada que dispara para herir al que merece castigo; ni llegaría a revestir de esplendor a la Naturaleza con toda su fauna y su flora. Tampoco nimbaría de luz a la humanidad que nos presenta. 

No quiero cansarte con mis opiniones, querida amiga. Tú sabes bien que ha sido siempre profunda y verdadera mi admiración por este escritor tan sincero como noble. Conservaré su recuerdo toda mi vida y nunca olvidaré que me dijo una vez. 

<<No salgo de mi asombro ni comprendo cómo usted, señora, siendo inglesa, me comprende mejor que mis mismos compatriotas>>...” 



EL LEGADO DE CARLOTA REMFRY 

En el Boletín Oficial de la Provincia de Jaén el 7 de junio de 1961 don Simón Pérez Marín, magistrado, juez de Primera Instancia del Juzgado número tres de Bilbao y su partido hizo saber que en su juzgado se tramitó expediente promovido por don Carlos Remfry Laidler, sobre declaración de herederos ab-intestato de doña Carlota Elizabeth Remfry de Kidd, hija de Carlos y de Fanny, natural de Linares, viuda de Don Tomás Kidd, y que falleció en Linares el 21 de enero de 1957 sin haber dejado descendientes ni ascendientes y cuya herencia reclamaron sus sobrinos doña Edith Marian Seex, Don Carlos Remfry Laidler, don William Laidler y doña Guillermina Nordman y Remfry. Y dispuso que comparecieran los interesados en dicho Juzgado a reclamarlo dentro de un plazo de treinta días. 

En su libro “La mujer en la historia” la doctora en Historia Moderna de la Universidad de Jaén, doña María Antonia Bel Bravo hace un estudio sobre algunas intelectuales giennenses de los primeros años del siglo XX, destacando entre ellas a Carlota Remfry, lo que implica su trascendencia en la cultura giennense de esa época. 


Trascendencia de Carlota Remfry en la actual población de Linares: 

Tras pasar un breve cuestionario a 25 personas vecinas de Linares sobre algunos aspectos de la vida de Carlota Remfry, los resultados han sido los siguientes: 

a) Sólo 10 personas de las 25 a las que se ha pasado el cuestionario han sabido responder a alguna de las preguntas, los demás no tienen ni idea de quién pudo ser. 

b) Estas 10 personas coinciden en el hecho de saber que Carlota Remfry es una escritora y traductora de ascendencia británica que vivió en la calle Álamos de Linares y ha dado su nombre a la actual Escuela de Idiomas de Linares. 

c) En cuanto a las razones por las cuales estos linarenses consideran que se debe dedicar una calle a Linares se encuentran las siguientes: 
1. Enseñar idiomas a la población 
2. Estar relacionada con las minas de Linares. 
3. Ser escritora y mujer en aquellos años. 
4. Por preocuparse por escolarizar a los niños de su época, proporcionándoles acceso a la cultura e intentando así mejorar su situación social y económica. 

En definitiva, la conclusión que se puede sacar tras los resultados recogidos en este cuestionario es que se debe reivindicar el nombre de esta ilustre linarense de ascendencia británica en la ciudad de Linares. 

El cuestionario que se pasó a estas personas fue el siguiente: 

1. ¿Quién es Carlota Remfry? 

2. ¿Dónde vivió Carlota Remfry? 

3. ¿Por qué es famosa? 

4. ¿Por qué crees que merece que Linares le dedique una calle? 

5. Por último, haz una breve descripción de esta mujer. 



BIBLIOGRAFÍA: 

BEL BRAVO, María Antonia (1998): La mujer en la historia, Editorial Encuentro. Página 123. 
Boletín Oficial de la Provincia de Jaén. 7/6/1961. Página 4. 
Diario Ideal, lunes 17 de agosto de 2009: “Carlota Remfry, dedicada a la enseñanza de los hijos de los trabajadores”. 
CAZABÁN LAGUNA, Alfredo (1919): Mujeres ilustres linarenses: Carlota Remfry. Revista Don Lope  de Sosa. Marzo (páginas 99-102) 
NÚÑEZ-CACHO UTRILLA, Pedro (2014): Descubriendo a la inglesa-linarense Carlota Remfry de Kidd. Revista Siete Esquinas (páginas 93-106) 
PARRILLA SÁNCHEZ, Juan (2006): El cementerio inglés de Linares (1855-1957). Linares, Editorial Entre Libros. 
REMFRY DE KIDD, Carlota (1950): Linarejos y Otros Cuentos. Madrid, Editorial Ínsula. Prólogo y página 5 
Revista Paisaje, Crónica mensual de la provincia de Jaén. 2/1951. Páginas 56 y 57. 
Revista paisaje, Crónica mensual de la provincia de Jaén, 171950. Página 29. 
SANDARS, Horace (1920): Estampillas de alfareros procedentes de Cerro Muriano (Córdoba). Revista Don Lope de Sosa. 


Podéis encontrar el artículo en el siguiente enlace de la Revista Códice:
https://www.revistacodice.es/publi_virtuales/x_congreso_mujeres/comunicaciones/8-delgado-villa.pdf


lunes, 23 de abril de 2018

Lo que ha unido el baile que no lo borre el olvido




            -¿Yo? Creo que te equivocas. No nos conocemos de nada. Puede que me hayas confundido con alguien, pues tengo una cara muy común.

-Va a ser que no. Te conozco, ya que ambos coincidimos en ese local tan emblemático de la ciudad donde pinchan ritmos latinos y al bailar contigo sentí una atracción tal que no me resistí a tocarte esos pectorales marcados bajo esa camiseta que tan bien te ceñía el pecho. Seguro que me tachaste de mujer fácil y lanzada. No obstante, muy lejos de la realidad, pues todos los que me conocen al contrario me tachan de mujer fría que no expresa sus sentimientos. Sin embargo, contigo rompí todos mis esquemas y decidí lanzarme, disfrutando de ese baile tan sensual que es la bachata. Por eso, lo que ha unido el baile que no lo separé una falsa imagen de mí.

Por cierto, debemos presentarnos, ya que esa noche ni siquiera lo hicimos, puesto que nuestros respectivos amigos nos lanzaron a los brazos del otro debido a la gran tensión sexual que irradiábamos ambos, pero fue tal mi azoramiento que huí al estilo Cenicienta, pero sin perder el zapato.

Me llamo Claudia, como esas ciruelas tan dulces, ¿y tú, cómo te llamas? Parece que se te ha comido la lengua el gato, morenazo de ojos verdes. Por lo que veo sigo siendo yo la lanzada.

-Perdona que me ría, pero no estoy acostumbrado a que me entre y me piropee una chica, además tan guapa como tú. Mi nombre es Cristóbal, como mi padre y el padre de mi padre, pero todos mis amigos me llaman Cris, así que si gustas también puedes llamarme así.

He de decir a favor de la verdad que tú me gustaste también, pero tu huida tan improvisada me hizo pensar que no te gusté. ¿Será que te pisé sin querer? ¿Sería quizá que soy arrítmico y no sé seguir el paso? Andaba un poco achispado, mucho quizás, y no recuerdo mucho de aquel día, eso sí, te recuerdo a ti vívidamente, sobre todo, tus manos masajeando mi torso y tu mirada mientras bailábamos, esa expresión cuando tus ojos sonríen.

-Ahora la que se ríe soy yo. ¿Y cómo es eso que no recordabas mi rostro?, pero empezamos bien, puesto que si valoro algo en una persona cuando la conozco es que me haga reír y tú lo has hecho con creces. Y no, no me pisaste, tampoco eres un pato mareado bailando, pues me llevaste muy bien mientras bailamos aquella noche. Sin embargo, tu mirada de ojos verdes me encandiló, tal que me dejó sin habla, de ahí que saliera huyendo, ya que no estaba preparada para esa danza de cortejo. Eso sí, eres todo un galán y un poeta porque con tus palabras has hecho que la línea recta de mis labios se convierta en una curva y dibuje en mi cara una sonrisa de oreja a oreja.

-Claudia, no puedo dejar de excusarme ante tremenda metedura de pata de mi parte al no reconocerte hoy, pero es que esa noche estabas diferente a ahora que vas de sport y sin maquillar, además yo diría que esa noche usabas lentillas y llevabas el cabello suelto.

-Es verdad, me has pillado y  por ahí te voy a perdonar que no me hayas reconocido ahora, dijo Claudia, esbozando una amplia y sincera sonrisa.

-En esta era de las nuevas tecnologías me ha sido casi imposible dar contigo, guapa, pero bendita causalidad haberte encontrado en el lugar más inesperado, ya que estando en este lugar a parte de unirnos el amor por los bailes de salón también nos unen otras inquietudes que espero ir descubriendo si tú me dejas, como es el caso de ayudar desinteresadamente a los demás. Por cierto, ¿en qué proyecto colaboras tú? Yo llevo más de una década en Cruz Roja colaborando en proyectos de inserción laboral y absentismo escolar. De hecho, mis primeros pinitos en esta reconocida institución fueron como monitor despertador y como me vas a preguntar qué es eso exactamente, voy a adelantarme y te diré que mi tarea consistía en llevar a un niño a clase desde su casa y ésta distaba de la escuela tan sólo a doscientos metros. Y en esa época yo no disponía de carné de conducir, de ahí que madrugara y cruzara toda la ciudad andando hasta la casa de ese niño para llevarlo a la escuela.

-Cristóbal, perdón Cris, en mi caso me siento realizada colaborando cuando mi tiempo me lo permite en proyectos con personas mayores, ya que me gusta mucho escucharlas, acompañarlas y hacerles todas aquellas tareas que ellas no pueden hacer, como irles a la farmacia, a la compra... Creo que es muy importante trabajar con estas personas, ya que son una fuente de sabiduría y podemos aprender mucho de ellas, dado que la experiencia es un grado. Y a la vez, creas vínculos sentimentales con ellas, puesto que la mayoría de ellas viven solas y sus familias apenas las visitan, ya sea porque viven lejos, el trabajo se lo impida o bien se desentiendan de sus padres o de sus parientes con una edad avanzada.

No obstante, quizás lo que más me ha incentivado a dedicar mi tiempo a las personas mayores es haber sufrido con mi abuela sus problemas de demencia senil que provocaron que no nos reconociera cuando íbamos a visitarla a su casa. Ella que había sido como una segunda madre para mí y para mis hermanas, ya que muy pronto nos quedamos sin mi padre y mi madre tuvo que hacerse cargo sola de nosotras y salir fuera de casa para buscarnos el sustento, trabajando de sol a sol en casas ajenas y, por ende, pasando muy poco tiempo con nosotras.

Mi abuela Juana, a la que cariñosamente llamábamos Mamá Juana, fue un gran pilar para mi madre, pues ella nos recibía después de la escuela, nos hacía nuestras comidas favoritas, nos cuidaba si caíamos enfermas o simplemente nos llevaba a pasear cuando hacía buen tiempo. En esos casos nos preparaba tortilla de patatas que le salía riquísima y de postre paparajotes que mojamos en azúcar y canela sentadas en una mesa en el parque de la fuente de abajo mientras disfrutábamos del paisaje y de nuestra compañía.

Mi querida y añorada abuela fue perdiendo la memoria poco a poco. Al principio fueron pequeños despistes, pero fue yendo cada día más a más, hasta el punto que un día que fuimos a visitarla nos dijo que quiénes éramos. Nosotras pensamos que estaba de broma, pero al comprobar que lo decía muy en serio el mundo se nos vino encima. Esa noche me acosté, pero no pude pegar ojo, porque ella era para mí un ejemplo a seguir, una mujer de gran fortaleza y una gran sabiduría, hecha a sí misma. A pesar de no haber ido a la nunca a la escuela, la vida se lo enseñó todo. De hecho, tuvo que ir a Madrid con mi tío pequeño para ser operado allí y nunca se perdió, porque tenía muy desarrollado el sentido de la orientación y se fijaba en todo.

Cambiando de tema, porque éste me trae tristes recuerdos. ¿Qué haces esta tarde? Vaya, qué lanzada estoy, pero es que tengo que salir a un recado al centro y puede que no volvamos a coincidir esta mañana por aquí. Así que si te apetece nos podríamos tomar un café por el casco antiguo de la ciudad, pues necesito despejarme.

-Por mí estupendo Claudia, ¿qué tal si nos vemos a las seis de la tarde en la cafetería que hay junto a los soportales que hay junto a la catedral donde podemos disfrutar de unas vistas estupendas de la plaza, del Sagrario y de los picos nevados de la sierra al fondo?

-Me parece una idea genial, allí se desayuna y se merienda muy bien. De hecho, tengo muy gratos recuerdos de esa cafetería, dado que solía ir allí con mis antiguos compañeros de trabajo cuando trabajaba por esa zona de la ciudad y siempre teníamos una excusa para ir allí y darnos un homenaje. Ahora nos vemos poco, pero cuando lo hacemos disfrutamos mutuamente de nuestra compañía. Además, he de decirte que siempre he ido dejando puertas abiertas por los lugares donde he trabajado y siempre que puedo me llego a visitar a mis antiguos compañeros de trabajo, pues a parte de trabajar también confraternizo y mantengo buenas relaciones de amistad.

-Chica, realmente me alegra no sabes cómo escuchar eso, ya que a mí me sucede igual y debido a mi buen talante no me cuesta hacer nuevos amistades, aunque en el fondo soy una persona muy tímida e introvertida.

En mi caso el baile me ha servido para vencer en gran medida mi timidez, pues antes nada más hablar con alguien extraño me hacía sudar. Ahora no, al menos eso ya lo he superado. De hecho, he conocido a mucha gente en clases de baile así como en los congresos a los que asisto con mis compañeros para bailar. Además, el baile me sirve como terapia, ya que me lo paso genial y me río muchísimo.

-Cris, a mi me pasó algo parecido, pero a mí me enseñó a bailar un buen amigo cubano. Él me inició en la salsa y me llevó a su país donde en cualquier lugar de La habana nos arrancábamos a mover la cadera sin importarnos quién nos mirara y si yo lo hacía bien o mal. Tan sólo nos dejábamos llevar por el son de la música.

Ese viaje fue inolvidable, puesto que experimenté toda una serie de sensaciones que me hicieron cogerle el gusto a viajar, dado que el conocer nuevos lugares y nuevas personas también te hace vencer tu timidez y hacerte una persona más abierta de mente.

Gracias a eso y el conocer a una amiga dominicana, unos años después se inició mi gusta por la bachata antes de que se pusiera de moda, así que con esta amiga viajé a la isla de La Española, concretamente a República Dominicana, donde me aficioné a su gastronomía, sobre todo, de la arepa dominicana. Disfruté enormemente de los paisajes caribeños. Incluso, aproveché para visitar el vecino país de Haití, donde pude practicar mi francés y conocer esa parte de la isla que fuera colonia francesa en otro tiempo y donde la época de la esclavitud se dejaba vislumbrar en sus gentes, ya que la mayoría de ellos son personas con orígenes africanos, de ahí que sus bailes típicos recuerden mucho a las danzas africanas, en las que los movimientos de cadera son tan esenciales.

Claudia, veo que nos une también el gusto por viajar. Para mí es primordial hacerlo, no sólo por temas de trabajo, ya que gracias a ello conozco nuevos lugares, nuevas culturas, nuevos paisajes, nuevos sabores u otras personas. La mayoría de las veces he viajado sólo, ya sea porque no he tenido con quién hacerlo o ya sea porque cuando yo podía los demás no podían.

El mejor viaje que he hecho hasta ahora fue a Perú, donde me pasé todo un mes de diciembre y recorrí el país de norte a sur.

Llegué a Lima donde me esperaba una gran amiga, pasando con ella y su familia unos días antes de viajar al sur del país, donde recalé en la ciudad de Cuzco, a más de cuatro mil metros de altura, padeciendo el soroche o el mal de altura debido a la gran altitud, que me provocó el que me faltara el aire en algunos momentos al principio.

Ello no me impidió disfrutar al máximo de esta ciudad que es Patrimonio de la Humanidad, así que tras descansar un poco tras mi llegada a la ciudad cogí y salí con mi guía particular para hacer un tour y subimos al barrio de san Blas, una de las zonas más altas de la ciudad, desde donde se ve una espectacular panorámica de la ciudad de Cuzco. Y de ahí fuimos a la Plaza de Armas, donde se halla la catedral y la iglesia de la Compañía de Jesús, así como unos soportales que me recordaron a los que hay en la ciudad giennense de Baeza.

De vuelta al hotel paramos en una pequeña tienda donde una dependienta cuzqueña con su traje típico de cholita, su buen humor y su simpatía nos hizo probarnos varias prendas típicas de esa zona de la sierra peruana, elaboradas con lana de alpaca y vicuña, además de deleitarnos con un truco con una olla mágica. Así que cogió un vaso de agua y lo vertió en la olla por un orificio y después nos lo puso encima de la cabeza y pensando que nos iba a poner chorreando nos cubrimos la cabeza y al ver que no lo hizo nos quedamos muy sorprendidos. Me gustó tanto que la compré para hacer lo mismo con mis sobrinos cuando volviera a casa.

Al día siguiente compré un billete de tren y me dirigí a la ciudadela de Machu Pichu. Salí al amanecer hacia la estación de tren de Poroy, a unos kilómetros de Cuzco, y desde allí partimos en un tren de turistas hacia el poblado de Aguas Calientes, disfrutando en el trayecto del paisaje y de las ruinas que se nos mostraban a lo largo del camino, así como de los picos nevados de los Andes.

Una vez en Aguas Calientes compré la entrada para la ciudadela y el billete del microbús que me llevaría hasta allí, un trayecto muy peligroso, ya que subes por un sendero muy estrecho dejando a un lado el valle del río Urubamba, pero al acceder a las ruinas de la ciudad inca se te olvida todo, ya que al estar allí te hace sentir como si tocaras las nubes con las yemas de los dedos. Incluso, en ese lugar parece como si el tiempo se detuviera y viajaras a otro tiempo.

Sin prisas subí hasta la Puerta del Sol, aunque era un día en el que el astro rey no se dejó ver para nada, pues llovía y las nubes no dejaban ver en su esplendor el recinto de la ciudadela inca en su esplendor. Y si lo hacía era entre brumas, pero todos los turistas que andábamos por allí lo disfrutamos igualmente, mientras veía como discurría el agua por aquellas construcciones ancladas en la montaña.

Una vez que nuestros pulmones se llenaron del aire puro que allí había descendí hasta Aguas calientes y haciendo hora para coger el tren para volver al Cuzco y siguiendo el sendero hacia las aguas termales que dan nombre a este poblado, me despojé de mi vestimenta toda mojada y me sumergí en dichas aguas mientras disfrutaba del sonido de los rápidos del río Urubamba que bajaban con gran fuerza y estruendo desde las alturas de la sierra, a la vez que te hacía sentir una serenidad y sosiego indescriptibles, olvidándote de todo y de todos. Sólo estabas tú en medio de la naturaleza y de no ser porque había que volver a Cuzco me hubiera quedado allí más tiempo.

En el viaje de regreso disfrutamos de una pasarela de modelos con trajes típicos de la zona, fabricados con la lana de alpaca, a la vez que la representación de un baile típico del pueblo de Ollantaytambo, en el cual una pareja aparecía ataviada con trajes regionales de vistosos colores típicos de la zona bailando una danza milenaria.

Al siguiente día a las cinco de la mañana mi guía me recogió y fuimos hasta las salinas de Maras en el Valle Sagrado del Cuzco, donde pude ver una construcción singular de la arquitectura inca, pero para llegar allí tuvimos que pasar por toda una serie de pueblos en los que sólo se hablaba quechua, la lengua nativa de los incas y que mi guía hablaba con soltura. En aquel lugar y a primera hora de la mañana pudimos disfrutar tanto de la serenidad de ese paisaje en el que no se veía ni un alma a aquellas horas tempranas de la mañana, así como de la visión de los nevados de los Andes, a la vez que surcaba el cielo azul un cóndor con su majestuoso vuelo.

De las salinas partimos a la ciudad de Cuzco, para ir al mercado de San Francisco y comprar productos peruanos para elaborar en casa platos típicos peruanos, como es la carapulcra chinchana, un plato inca que se elabora antes de la llegada de los españoles y que aprendí gracias a una amiga peruana. Como era la hora del desayuno mi guía y yo desayunamos en el mercado una rica sopa de pollo con chuño, una especie de papa deshidratada con los hielos de los Andes. Tras comprar en este mercado fuimos al mercado de San Pedro donde pude comprar artesanía y algunos regalos para mis amigos de aquí.

Volví de nuevo a Lima desde donde viajé de nuevo al norte del Perú, donde visité Chiclayo, la ciudad de la Amistad, donde pude conocer Lambayeque, la casa con el balcón más largo del mundo, el museo del Señor de Sipán, la playa de Pimentel donde el océano Pacífico rompía sus olas con una gran fuerza y estruendo. Además, pude disfrutar allí con una familia de una pachamanca, una forma de preparar los alimentos bajo tierra muy original.

Regresé a Lima y allí pasé los últimos días de mi viaje, viviendo allí la Navidad con mi familia adoptiva peruana y echando mucho de menos a la matriarca a la que tuve el gusto de conocer años atrás. En Miraflores asistimos a un espectáculo en vivo de salsa y en la casa de uno de los tíos de mi amiga acabamos casi al amanecer tomando unos tragos como dicen en Perú y bailando cumbia, que las chicas de la familia tuvieron la paciencia de enseñarme. Lo pasamos estupendamente, pues el baile y el vino dieron pie a que riéramos a carcajadas. Para culminar mi viaje, uno de los últimos días en la capital peruana asistí a un concierto de música tradicional en vivo con sones incas y quechuas.

Sin lugar a dudas fue un gran viaje porque viví muchas experiencias que quedaron grabadas en mi mente y en mi corazón.
Ay, que se nos pasa el tiempo hablando y aún tengo que hacer unos recados.

-¿Te parece si lo seguimos haciendo esta tarde cuando quedemos para tomar el café?

-Por supuesto, Claudia. Nos vemos esta tarde en el lugar acordado, ya estoy deseando retomar el hilo de nuestra conversación, ya que me pareces un chico muy interesante y encantador.

Unas horas después, Cris esperaba ansioso y expectante la llegada de Claudia en la plaza donde se halla la cafetería en la que habían quedado.

Cuando Claudia llegó al punto de encuentro, Cris la esperaba con una amplia y sincera sonrisa que lo hacía más atractivo si cabe con ese hoyuelo que tenía en la barbilla. Estaba allí parado con una pose de caballero de otro tiempo y galán de películas de antaño.

Se saludaron y pasaron a acomodarse para disfrutar de una velada vespertina que se auguraba interesante.

Después de hablar de temas banales, Cris le preguntó a Claudia a qué se dedicaba.

Ella empezó diciéndole que era gobernanta.

-Entonces, ¿tú eres quién gobierna y manda en un hotel? Dijo Cris bromeando.

Claudia asintió.

No obstante, le dijo que su trabajo era más complejo que eso, ya que debía comprobar que todo estuviese en perfecto estado de uso y disfrute, debiendo estar todo limpio y en su lugar, pero, sobre todo, debía cuidar que su equipo de trabajo estuviera bien, ya que si tenemos contentos a nuestros clientes internos, o sea, nuestros empleados, los clientes del hotel notarán eso y su percepción de la calidad que les ofrecemos será mayor.

-Con esta profesión seguro que tienes muchas anécdotas que contar y a mí me gustaría oírtelas decir si es que el secreto profesional no te lo impide.

-Claro que no, de hecho el verano pasado estuve trabajando en Ibiza y gracias a un grupo de gobernantas de la isla me contaron que en un hotel de cinco estrellas había clientes que cocinaban en las terrazas de las habitaciones palomas, incluso corderos, con el consiguiente olor que desprendía eso y las quejas que ponían los demás clientes, pero al ser clientes de alto poder adquisitivo no se les podía decir nada. Eso sí, las camareras de pisos se las veían y se las deseaban para quitar el olor de las habitaciones que esas prácticas llevaban acarreadas, eso sí los clientes de esas habitaciones eran muy generosos con sus propinas.

Gracias a este grupo, mis compañeras gobernantas y yo nos desahogábamos y contábamos nuestros problemas a en nuestros respectivos hoteles y nos dábamos posibles soluciones. No sólo de limpieza de hoteles, sino también como lidiar con el personal o de cómo encontrarlo, sobre todo, habiendo tanta demanda de personal, que se incrementaba debido a la falta de lugares de alojamiento para estos trabajadores, los cuales muchas veces se ven obligados a vivir en la calle por no encontrar donde vivir.

-Ya creo que es un tema peliagudo, Claudia, pero por lo poco que te conozco me da la impresión que eres una persona resolutiva, ordenada y con dotes de mundo.

Ésta soltó una tremenda carcajada que dejó a Cris un poco sorprendido, pero en seguida su semblante se distendió, porque entendió que ésta estaba de broma.

-Y tú, moreno de ojos verdes, ¿a qué dedicas tu vida?

-Me vas a sacar los colores. Soy profesor de primaria. Siempre me ha gustado trabajar con niños. Por eso, estudié Magisterio. Me gusta ver como aprenden y disfrutan aprendiendo, pero para eso hay que tener vocación y desde pequeño tenía claro que me quería dedicar a ello, además de eso tienes que ser un poco actor, payaso y mucha seriedad para que tus alumnos te respeten y estén motivados.

-Cris, me encanta esa labor que haces con los niños, pues son nuestro futuro, pero sobre todo por esa pasión que transmites a la hora de hablar de tu profesión.

Después de hablar de temas serios Claudia creo que va siendo hora que quedemos para volver al principio de nuestra historia.

-¿Cómo dices?

-Tranquila, sólo te estoy pidiendo una cita para ir a bailar, pero esta vez empezaremos por la salsa, ya que me muevo mejor que en la bachata. Por supuesto, si te parece.

-Por supuestísimo que me parece, me caes estupendamente y esto es, sin dudad, el comienzo de algo.

Y eso fue, o ha sido más bien, ya que esta historia comenzó y no acaba aún, aunque una de estas dos piezas del puzle ya no recuerda como dio inicio dicha historia, pero mientras que haya alguien que la cuente nunca acabará.

Esta historia se remonta a cincuenta años atrás y siempre le narra Cristóbal a Claudia delante de sus hijos y nietos cuando van a visitarla en la residencia de ancianos donde ella está ingresada, emocionándola esta historian cada vez que la oye, aunque ella dice no conocer a sus protagonistas.

Todos los suyos sufrieron mucho a causa de esta enfermedad atroz que borró todos los recuerdos de esta bella mujer de un plumazo, pero gracias al amor incondicional que Cristóbal le profesa a ella sus seres queridos logran vencer este dolor y son partícipes de este amor que él siente por ella y que surge de nuevo cada vez que se reencuentran como si fuera la primera vez que se ven. De hecho, sus ojos velados  y fatigados por la edad sonríen llenos de amor cada vez que se miran, siendo el motor por el que Cristóbal se levanta cada mañana.